
OURENSE, 12 de junio de 2026. Un grupo de 37 estudiantes de la UNED Senior en Ourense viajó hasta la provincia de Lugo para conocer culturalmente su capital y Ferreira de Pantón. El viaje comenzó en la capital lucense. Los veteranos estudiantes estuvieron acompañados por la coordinadora de UNED Senior Ourense, María Concepción Álvarez Gómez y por el profesor tutor de Arte, Ángel Domínguez López. En la ciudad les esperaba el guía Guido, que es también profesor tutor del Grado en Turismo en UNED Lugo. Con él hicieron un recorrido urbano por el monumento más icónico de la bimilenaria urbe: la muralla. Fue declarada Monumento Nacional por una real orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes el 16 de abril de 1921. Y desde 1985 es Bien de Interés Cultural según la Ley del Patrimonio Artístico Español.
La Muralla de Lugo perteneció al obispo desde el siglo XVI hasta el XVIII el cual se encargaba de su reparación así como de autorizar cualquier acción en su estructura. Desde el siglo XVIII, especialmente desde la segunda mitad, dicha muralla pasó a manos del Ayuntamiento, quien se hizo cargo de las restauraciones. Los visitantes conocieron la capital del antiguo Convento Jurídico Lucense, que fue un centro administrativo de gran importancia. Según varias inscripciones, su fundador fue Paulo Fabio Maximo, que era legado de Augusto. La larga historia de Lugo puede saborearse hoy en los lugares arqueológicos que conserva la ciudad.
También visitaron la catedral de Santa María, cuya historia comienza en la época tardorromana, después de la fundación de la ciudad por los romanos. Con la posterior evangelización, se construyó un templo en ese mismo lugar, hacia el siglo I. Se ignora cómo pudo haber sido aquella primera iglesia, pero si se conoce que a mediados del siglo VIII el obispo Odoario la restauró.
En el siglo XII destacará la figura de Raimundo de Monforte como maestro de obras. El monumento sufrió una de sus grandes modificaciones en siglo XIV, destacando otra en el siglo XVIII, motivada por el terremoto de Lisboa. Los visitantes de la UNED Senior de Ourense visitaron el templo con audioguías y comprobaron su planta de tres naves, que es más alargada y estrecha que en los templos catedralicios hispanos. A pesar de la variedad de épocas, sus rasgos responden sobre todo al románico tardío. En su exterior destaca la portada románica Norte con la imagen de Cristo en Majestad apoyado sobre un hermoso capitel pinjante, en el que se representa la Última Cena, y que constituye uno de los símbolos de esta catedral.
Acabada la visita a Lugo, la comitiva se dirigió a Ferreira de Pantón para visitar el monasterio cisterciense. Junto al río Ferreira, cerca de lo que era el lugar Do Castro, se abre una entrada al valle de los Lemavos por el Oeste, tierras donde los señores de Lemos, Sober y Ferreira ejercían sus señoríos, los cuales son atravesados desde antiguo por el ramal de la Vía Nova hacia Lucus Augusti según se deduce del Itinerario Antonino, fue el lugar donde se eligió para fundar un monasterio en los albores del siglo X. Era uno de los muchos que en esa época del primer milenio surgían en esta comarca entre los ríos Miño y Sil, que debido al asilamiento por sus agrestes y profundos cañones lo hacían lugar ideal, el locus amoenus, para los que deseaban la vida ascética y de oración.
Dos monjes y santos están detrás de esta labor fundacional por las tierras gallegas: san Martin de Dumio, o de Braga del siglo VI, y San Rosendo de Celanova en el siglo X, uno con la Regla de San Fructuoso del Bierzo y el otro, que trajo la Regla Benedictina.
En sus orígenes, hasta donde sabemos, el de Ferreira fue monasterio benedictino y dúplice como se indica en una inscripción de su fachada. Es decir, había una comunidad de monjes y otra de monjas que tenían un abad, o quizás abadesa, pero apenas hay documentos que lo confirmen. Ni siquiera cuál era el monasterio que ocupaban los hombres, pues cada grupo moraba en su casa. A decir de algunos indicios, podría ser el cercano de Santa María de Aguas Santas.
Los estudiantes de UNED Senior regresaron a última hora a Ourense dando por concluido, con esta visita, el curso académico. Aún habrá otra actividad cultural, prevista para el día 30 de junio, con un concierto en el Teatro Principal.

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