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Limia Gardón ayudó a comprender la estructura y funcionamiento del monasterio ursariense 

14 de mayo de 2026

El profesor ourensano disertó en Cea, en el ciclo de la UNED,  sobre el papel del cenobio cisterciense en el Camiño Mozárabe. Destacó que este municipio fue de señorío de Oseira y por allí pasó el monje San Famiano, peregrino.

OURENSE, 14 de mayo de 2026. El ciclo El camino Mozárabe e Zamora y Ourense. Arquitectura, cultura y paisaje, organizado por los centros universitarios de la UNED en Zamora y en Ourense sigue su curso después de haberse detenido ayer en Cea, donde el profesor Francisco Javier Limia Gardón, ofreció la conferencia: El monasterio de Oseira. Su importancia en el Camino de Peregrinación a Compostela. El acto tuvo lugar en el salón del Centro Multiusos del Concello de Cea. Su alcalde, José Luis Valladares, intervino al principio para contar algunos datos de este municipio, que ocupa una superficie de 94,44 kilómetros cuadrados y que tiene entre sus encantos el acoger una tradición de cocer pan, que hoy tiene una Indicación Xeográfica Protexida. El otro gran hito de este municipio es contar con la presencia del gran monasterio de Santa María de Oseira, con todo lo que supone de historia y de arte. Valladares felicitó a la UNED por llevar a Cea esta conferencia que, de algún modo abre Cea al mundo y se felicitó de contar con el ponente "que é veciño noso e de mozos inda lle demos patadas ao balón". De hecho, la conferencia fue seguida, además de por la gente que estaba en el salón, por otras cerca de 400 personas a través de Internet, residentes en cinco países.

El director de UNED Ourense, Jesús Manuel García, presentó al ponente, resaltando el hecho de que Limia Gardón haya sido profesor tutor en UNED Ourense y, en los años 80 del siglo pasado, uno de sus profesores en el extinto COU, en concreto de la asignatura Historia del Arte, "de imborrable recuerdo", dijo, recordando que "siempre hemos de ser agradecidos con nuestros maestros a lo largo de la vida".

El doctor Limia Gardón comenzó su conferencia con una introducción titulada Una mirada holística, para desarrollar un “contexto de camino”. Así expuso "la presencia de los restos del Hijo del Zebedeo, el Apóstol Santiago, en Galicia y llegada a Padrón (la legendaria translatio desde Palestina, ca. 44) y a Compostela; para pasar a mencionar el descubrimiento de sus restos, Inventio en la terminología de la época, rico vocablo. De donde se descubre su sepulcro (820-830), con el prelado de la diócesis de Iria Flavia Teodomiro -que acabará trasladando la sede a la propia Compostela y enterrándose en el “locus sancti Iacobi”-, siendo rey Alfonso II de Asturias, quien va allí en 834. Desde el Norte de los Pirineos peregrina Godescalco, obispo de Anis (Le Puy-le-Velais), en la Aquitania (1950-951): comienza Le Chemin de saint-Jacques".

En O Camiño por Oseira a Santiago, el ponente aludió al redescubrimiento de los restos a fines s. XIX, hasta el Renacimiento finisecular siglo XX gracias al sacerdote Elías Valiña, párroco de O Cebreiro: flechas amarillas y credencial. Mencionó cómo Valiña recorrió el camino acompañado de un bote de pintura amarilla que le había sobrado. A continuación, se fue acercando a "la peculiaridad de Oseira -monasterios que generan desvíos en los caminos-, desde el caso de Samos, en el camino francés, pues Oseira está en el desvío de la Vía de la Plata".

"Recorrimos ya el camino desde la catedral de Ourense, hasta la estatua del abrazo, sobre el sepulcro de Santiago, sede arzobispal, hoy pastoreada por un sacerdote ourensano con escudo que une la diócesis de San Martiño con el arca marmórica y la estrella. Así, la catedral de Ourense, tan dependiente iconográficamente de la compostelana (las puertas del crucero, Piedad, santo Cristo...). Por Santiago de As Caldas y Gustei hasta Cea, ya de Oseira, pan y pulpo en la feria desde la Edad Media. Aquí, el camino se subdivide por Piñor (Peregrina del Arenteiro) o Oseira (por la Ventela)", señala el doctor Limia Gardón.

Oseira

A continuación se centró en el monasterio ursariense, "la antigua abadía medieval cisterciense, denominada ya desde el siglo XVII “el Escorial gallego” (cf. libro de fr. T. de Peralta, 1677), tras su 'Esplendoroso renacer de su abadía en la Edad Moderna' - como subtitulo el libro que escribí en 2023 -, por sus dimensiones, tres claustros más edificios complementarios y anexos, que la convierten en una de las mayores de la Congregación de Castilla en el Antiguo Reino de Galicia. Una gran Casa, y su red de prioratos y granjas que se extendía alrededor y más allá (Marín, Cedeira o Júnias, en Portugal), algunos especializados en pesca y sal, otros en vino y siempre cereales, trigo y centeno, que se guardaban en grandes cuartos ad hoc destinados a la Comunidad y novicios, visitantes y limosnas. En otras cuadras para caballos, yeguas y mulas, o vacas".

Inició la lección de historia "de arte, fe y vida con generalidades-hito de base, como el caso de la exaltación de los cuatro primeros abades de Cîteaux / Císter en la fachada monástica y pechinas del crucero de la iglesia. Con su raíz en el monacato benedictino, su Fons et Origo, se destaca en el templo y también en aquella, expresándose en San Benito y San Bernardo, en ambas fachadas, centrando el iter en el eje eclesial fachada y retablos del crucero".

Una vez hecho el análisis iconográfico de la portada, el ponente nos adentró con su palabra, en el primer patio, "el abacial, centro del poder, cuya obra ocupa la primera mitad del siglo XVIII. Aquí hubo botica, hoy recreada museológica y etnográficamente. Arriba, las estancias abaciales, la cillería y archivo, los cuartos para los curas y visitantes del clero y nobles. Hoy toda la parte alta es clausura. Al Oeste, sobresaliendo sobre los tejados, la escalinata de honor del Císter y Oseira, con los santos de la orden y San Famiano, peregrino italiano tenido como monje propio, con culto especial. Es de los siglos XVII-XVIII. Se accede al sobreclaustro reglar, con el refectorio. A continuación, el renacentista solario, protegido de los vientos del Este por el gran edificio para la comunidad al Sur, del XVII. Desde sus pies, el segundo patio, que fue el fundacional".

Indica Limia Gardón que "el de nuestros días es el tercero en el tiempo, siendo reedificado desde la primavera de 1762 abril de 1763, para reemprenderse hasta finalizarlo entre 1763 a 1766, con los abades Manero y Martínez, respectivamente, en estilo barroco, más mensurado a lo monástico cisterciense, incluyendo los clípeos del claustro anterior, renacentista. Son cuarenta, aunque tendría más… Con la iglesia al Norte, eje religioso, es el Este el símbolo de lo monástico, donde se hallaban el armarium o biblioteca, la sala capitular -ahora cegada, con acceso para convertirse en sacristía, y la que era, antesacristía, en el siglo XVII, maravillosa construcción con símbolos monásticos y humanistas, revelando aquella desde sus claves la adhesión a la Congregación de Castilla en 1548-, escalera del dormitorio transformada en paso al tercer claustro, con plementería en la bóveda con laudas funerarias de nobles, los Limia o Deza, entre ellos, y el locutorio, ahora cegado". Hacia el Sur, "plausiblemente, estaría en la Edad Media el scriptorium, siguiendo la canónica disposición de la planta cisterciense. Al Sur estaban calefactorio, refectorio y cocina, trasladadas al piso alto desde el siglo XVI. La desamortización decimonónica y exclaustración monástica consiguieron que casi se perdiesen, pudiendo recuperarse en el último tercio del pasado siglo. Al E está ahora clausura, en parte, y el comedor de huéspedes. Que estamos en un monasterio contemplativo O.C.S.O, esto es, Orden Cisterciense de la Estricta Observancia".

El tercer patio siempre fue el de servicios, señala Limia Gardón, "dormitorio de novicios, incluso archivo hasta el XVI, con las inmensas paneras. Arriba hasta el edificio de la biblioteca, amplias celdas de la nueva hospedería. Aquella es obra dieciochesca, 1766, con la consiguiente librería 1771 a 1775, riquísima, obra notabilísima en lo arquitectónico y escultórico, ejemplo simbólico de la sabiduría cristiana frente a la pagana. Hasta aquí el monasterio".

En cuanto a la iglesia, "es el centro del ora monástico, en las diversas horas canónicas en el coro, ahora sólo alto, mas tuvo también bajo. Tras la fachada de comienzos del Barroco (1639) entramos en un espacio del Gótico que transformarán progresivamente retablos y pinturas al fresco en el Barroco. Mucho ha desaparecido, mas queda todavía una buena muestra del ornato en los retablos del transepto dedicados a San Benito y San Bernardo, y los exteriores a San Famiano y Santiago, por el Norte, próximo al Camino a Compostela. Es de las primeras iglesias con deambulatorio al estilo santiagués, reconstruidas avanzado el siglo XVIII, con retablos de piedra y policromados. Una conserva aún las trazas medievales. Preside el presbiterio la Virgen de la leche, obra medieval policromada, que estuvo en el deambulatorio. Era la Madre vella, antigua, para los monjes de lengua castellana, que la seguían nombrando con la antigua denominación en gallego, el culto idioma de la literatura, en el que la cancillería regia redactaba los documentos, y las Cantigas. Aún se conservan algunas piezas de platería y ornamentos litúrgicos antiguos".

Por último, "fuera, antes de la puerta exterior de la plaza del 'compás', estaba el edificio para los peregrinos, ahora museo etnográfico Olimpio Liste, y la casa del seminario para la enseñanza de los niños vasallos del monasterio. Los molinos y la aceña, el huerto botánico, las huertas y frutales se extendían hacia el río y el sur, todo ello dentro de la cerca pequeña. La grande llegaba al lugar de Pieles, más allá de la ermita de Ventela…"

La próxima cita con este ciclo será el próximo martes, día 19 de mayo, a las 19:00 h en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, en Ourense, incluyendo el acto de clausura.

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