
OURENSE, 28 de julio de 2025. El director de cine petinés. Ignacio Vilar Díaz, recibió un emotivo homenaje por parte del Instituto de Estudios Valdeorreses debido a su trayectoria profesional y a la donación tanto de 1.1000 libros de su biblioteca como de alrededor de 400 películas, entre ellas las suyas así como material hemerográfico y documentos varios. El homenaje tuvo lugar en el salón de actos del IEV, ubicado en la Casa Grande de Viloira, en O Barco de Valdeorras. Allí se dieron cita numerosas personas que llenaron el local. Presidió el acto le delegado de la Xunta de Galicia en la provincia de Ourense, Manuel Pardo Cid, junto al presidente del IEV, Aurelio Blanco Trincado. En la mesa estaban igualmente Julio Pérez Veiga, bibliotecario del IEV; Jesús Manuel García Díaz, director de UNED Ourense y el homenajeado, Ignacio Vilar Díaz.
El acto comenzó con el sonido de la gaita gallega de la mano del joven Martín Porto, que comenzó a tocar al fondo de un pasillo próximo a la sala, creando un ambiente de emoción. Aurelio Blanco dio la bienvenida a todos e hizo referencia tanto al homenajeado como al resto de miembros de la mesa. Blanco Trincado destacó la relevancia de Vilar y agradeció la donación de material que realizó a la institución valdeorresa. Y para que así quede constancia de ello, en la biblioteca del IEV puede verse una placa de madera de roble que recordará este homenaje al cineasta petinés.
El delegado territorial de la Xunta señaló que "Ignacio Vilar o único que pretende con esta encomenda solidaria é que as novas xeracións de valdeorreses tracen os cementos da súa perpetuidade a través de sentirse privilexiados de formar parte dunha comunidade e dun pobo que flúe como o Sil sen demora e sen paranza cara un porvir mellor. Como flúen en Castelao, ao que nesta mañá limpa non podo deixar de referirme, os folgos primeiros e derradeiros dunha identidade, que hoxe quero reivindicar aquí no seu el 75° aniversario de seu pasamento pola defensa inquebrantable do idioma e do dereito a existir de Galicia; 'se aínda somos diferentes e capaces de existir, non é máis que por obra e graza do idioma'.
Manuel Pardo añadió que de la parroquia de los afectos y del contorno de la generosidad "este acto abrangue os arrabaldes do altruísmo sincero de quen entrega a súa vocación individual ao desasosego e proveito colectivo do seu pobo. É o caso deste valdeorrés de Castrofolla, Ignacio Vilar, que hoxe quero por en valor por a súa inestimable contribución ao cinema e o labor incalculable na defensa do idioma galego que semella unha estrela que escintila no ceo de Galicia cuxo fulgor é imposible de apagar. Orgulloso do seu, pero sobre todo dos seus e do berce que serviu para edificar a súa existencia vital: a cultura como compás para dar sentido ó mundo no que vivimos e á cultura como coñecemento que non hai que lembrar... que rezouma espontaneamente e xera un sentido de pertenza a un colectivo asombrosamente singular, que nos fai únicos ante o mundo e os mundos".
La institución cultural valdeorresa propuso al director de UNED Ourense hacerse cargo de la presentación del homenajeado. García Díaz aceptó con orgullo de petinés para hablar de Ignacio Vilar. García Díaz agradeció al IEV la invitación para presentar a su vecino, "ciudadano universal, de Petín, concretamente de su barrio de Castrofolla. La vida en la aldea, la relación con la naturaleza y las historias contadas alrededor de la lareira despertaron su gran pasión por el cine desde niño. A los 18 años se fue a estudiar a Barcelona y allí colaboró en la puesta en marcha de una escuela de cine en la Universidad Central de Barcelona. En 1989 obtuvo el Premio Carlos Verlo por el guión Ollo Birollo. Este reconocimiento lo animó a volver a Galicia y fundar su propia productora, Vía Láctea Filmes, para la que dirige largometrajes y cortometrajes en 35 mm y cine digital, así como documentales y series documentales para televisión".
Añadió el director de UNED Ourense que en su filmografía destaca el largometraje A Esmorga (2014), basada en la novela clásica de Blanco Amor, que representa todo un hito para la cinematografía gallega, después de batir récords de espectadores (15 semanas en cartelera) y recibir una excelente acogida de la crítica. Fue, además, el primer largometraje rodado en gallego nominado a un Premio Goya (Mejor Guión Adaptado) y el largometraje más premiado en el XX Festival du Cinéma Espagnol de Toulouse (Francia): Premio Mejor Director (ad hoc), Mejor Interpretación Masculina y Mejor Fotografía". 
Ignacio Vilar está en posesión del Premio da Cultura Galega en 2015, por su compromiso con la promoción de la lengua y cultura gallegas. "Este hombre, con más de 30 años creando cine gallego, está hoy aquí porque tuvo a bien donar más de 1.000 libros y cientos de material audiovisual sobre sus obras, para enriquecer la Biblioteca del Instituto de Estudios Valdeorreses. Una buena acción que permitirá y permite, ir montando una de las mejores bibliotecas, sino la más grande, y de referencia, de nuestra comarca, para investigadores y curiosos".
García Díaz recorrió las obras fundamentales de Vilar: María Solinña (2000) que alcanzó el máximo galardón en la sección Indoeuropea del Taormina Film Fest. La película competía con 11 largometrajes de toda Europa. Citó, además, las sesiones de Cine al aire libre durante la pandemia. María Solinha se estrenó en más de 100 ayuntamientos de toda Galicia y Castilla y León en junio, julio, agosto y septiembre de 2020, con proyecciones al aire libre y en autocine (el primero de Galicia) con las mejores condiciones técnicas y garantizando todas las medidas de seguridad exigidas por la situación sanitaria. Fue un proyecto inédito, en lo que supone de exhibición con carácter de estreno y primicia mundial de un filme gallego y en gallego, en localidades medianas y pequeñas que no cuentan con sala de cine comercial".
Otra película del director petinés, Sicixia (2016), proyectada en 37 salas de cine en toda Galicia, Madrid, Barcelona… Y por supuesto, participó en varios festivales:
Vilar Díaz hizo proyecciones al aire libre en toda Galicia así como en auditorios de España, Suiza, Brasil, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, Rumanía, Australia y República Checa.
A Esmorga (2014) acudió a los siguientes festivales:

Esta película regirtó un récord de espectadores: 60.000 en Galicia con solo 18 copias, logrando el segundo puesto en recaudación media por copia del Estado en el Mejor estreno del año por película con menos de 100 copias. Estuvo 15 semanas en cartelera, según Cinesa. Esta película se emitió en la TVG y en la 2 de TVE, en este último caso alcanzando 339.000 espectadores.
En 2012 Ignacio Vilar sosprendía con Vilamor, película que estuvo en estos festivales:
Se proyectó en más de cien ayuntamientos (pases al aire libre en verano 2012 y en auditorios municipales en otoño e invierno 2012-2013). Otra producción a la que se refirió García Díaz es Pradolongo (2008), que maravilló a los espectadores por su historia, fotografía, y rodaje en varias localizaciones de Valdeorras, entre ellas Petín, A Rúa y O Barco.
Fue a estos festivales:

"Una carrera ciertamente interesante la de nuestro aquerido amigo y vecino, que hoy enriquece aún más esta Biblioteca del IEV, biblioteca valdeorresa por excelencia, que tiene que aspirar a ser un referente comarcal, sin duda. ¡Cultura, siempre cultura!, a lo que nos referimos cuando aludimos a cuanto haga el ser humano que le lleve la objetivizar sus actividades en productos, las cuales pasan a formar parte de algún sistema cultural transmitido de generación en generación, oportunamente modificado y a veces, transformado radicalmente. Fue Mario Bunge quien consideraba que las actividades culturales son actividades sociales desarrolladas por individuos, bien solos o en colaboración con otros. Ergo la cultura constituye un subsistema de la sociedad en el que hay que tener en cuenta los subsistemas de economía y de política. El subsistema llamado cultura no es autónomo, está relacionado con los ya citados, pero puede distinguirse de ellos y al mismo tiempo constituir otros subsistemas como el del arte, el de la ideología, el de la tecnología, el de las humanidades, el de la ciencia etc. Si se refina así la noción de cultura, como subsistema social, acabamos con las ambigüedades afectas a esta noción y así puede entenderse por qué la cultura no puede absorber los subsistemas de la economía y de la política, a pesar de la permanente interacción de estos últimos con la cultura. La cultura debe ser algo que da sentido para el hombre, y solo para él. Es ese movimiento natatorio del que hablaba Ortega y Gasset, un bracear del hombre en el mar sin fondo de su existencia. Mas ese bracear tiene que crear algún valor. El mundo de los libros es una feliz manifestación de la cultura, un ecosistema maravilloso, delicioso, como nos invita a certificar Jesús Marchamalo en su pequeño opúsculo sobre las bibliotecas de autor, o como sentimos al pasar la vista sobre las páginas de esa obra de culto 84 Charing Cross Road. La biblioteca del IEV como corazón cultural de la institución, tiene que ser un acicate cultural en una comarca donde no hay librerías especializadas. Se está nutriendo de interesantes obras que enriquecen su fondo, para consulta de curiosos e investigadores. La población del medio rural se encuentra con necesidades de información cada vez mayores, que satisface en las bibliotecas públicas, municipales, y también en esta, que contribuye a dar luz a quien precisa de ella. Por eso son de alabar las donaciones de libros y otros materiales al IEV, para quien quiera beber en ese océano, teniendo en cuenta los tiempos en los que vivimos, donde se aplaude la ignorancia, la ramplonería; donde lo emocional se pone por encima de lo racional, por encima de los datos científicos, dudando de ellos según el estado de ánimo de quien ejerce tamaño atentado de ignorancia. Recuerdo a Hannah Arendt cuando escribió que el sujeto ideal para un gobierno totalitario no es el nazi convencido, ni el comunista convencido, sino el individuo para quien la distinción entre lo verdadero y lo falso dejó de existir. Esta frase tiene actualidad en este mundo neoliberal y no se precisan muchas más explicaciones".
El presentador del homenajeado señaló que "es bien sano y aconsejable formarse e ilustrarse leyendo y consultando obras, lo cual supone tiempo en una sociedad sin tiempo, o que no quiere tenerlo para eso, o que no desea aprovecharlo. Formación frente al nuevo confusionismo, del que habla Fernando Vallespín, cuando señala que hoy molestan los árbitros, las reglas e instituciones que servían para garantizar el control del poder y el pluralismo, advirtiéndonos que el populismo es mucho más que un simple discurso: puede llegar al gobierno incluso en las democracias más asentadas. Lo estamos viendo a diario. Dice la frase popular, que no cervantina: Ladran, luego cabalgamos; el ladrido es la condición ya casi natural de nuestro nuevo espacio público. Los incentivos caen del lado de buscar la bronca y el beneficiario de ese incentivo maligno es la polarización, las opiniones contundentes, la visceral descalificación de las que no encajan en lo exigido por el otro bando, se pierde poco a poco la capacidad para aceptar lo que no nos gusta, y se rompe el respeto por quien piensa diferente. De aquí se desprende la pérdida de la tolerancia"
"Celebremos la cultura, disfrutemos con el lugar que en nuestra vida ocupan los libros y el cine -señaló García Díaz- porque en tiempos donde la ignorancia se celebra, los libros son auténticos actos de rebeldía pues nos interpelan contra el conformismo. Frente a lo superficial, el libro continúa sembrando profundidad en silencio, una firme base en una sociedad que confunde el ruido con la sabiduría. Con los libros cultivamos el pensamiento crítico, que nos revuelve contra el triste acto de obedecer sin pensar. La falta de pensamiento crítico puede llevar a la propagación de noticias falsas y teorías de conspiración, así como a la aceptación acrítica de ideas y creencias sin fundamento alguno. Esto puede impactar de forma negativa en la toma de decisión individuales y colectivas. Por todo ello, querido Ignacio, gracias por tu generosidad. Gracias por ese millar de semillas que son los libros cedidos y por esos productos audiovisuales que contribuyen, no me cabe la menor duda, a que si buceamos en ese tesoro, seamos un poco mejores. Sintamos ese fluir, esa felicidad, esa experiencia óptima, sentimiento de gozo creativo, momentos de concentración activa, de absorción en lo que se está haciendo, como menciona Mihaly Csikszentmihalyi. Sintamos ese gozo espiritual con los libros de esta biblioteca y de todas las bibliotecas. Estemos siempre abiertos a la cultura con sus valores, a sentir la vida en clave feliz y libre. Enhorabuena Ignacio".

Ignacio Vilar intervino muy emocionado. Junto a él estaban también los actores Rubén Riós, protagonista de Pradolongo y Vilamor; Roberto Porto, protagonista en Pradolongo y Laura Fernández, que tiene un pequeño papel en Pradolongo, pero que destaca por su labor de producción de toda la obra de Vilar Díaz. Fue un momento emotivo porque incluso Rubén Riós y Roberto Porto llevaban sin coincidir en un acto nada menos que 18 años. Y en O Barco se dieron un abrazo. Porto no se dedica al mundo del cine, trabaja en O Carballiño y reside en O Barco.
Ignacio Vilar se mostró muy agradecido con todos. Y declaró sentirse nervioso. Su tesón y firmeza como director hizo que se pudiese conseguir, por ejemplo más de un millón de euros para hacer la película A Esmorga. Llamó a su compañera, Marina Fariñas, diciendo que ella es la encargada de buscar la financiación y que sin el trabajo de ella nada se podría hacer. Marina, también emocionada, declaró que este homenaje a su compañero es "moi merecido", en el sentido de que tiene que ser más reconocido.
"Coa Esmorga reproducimos a estraxeia do cine en Estados Unidos. Arriscamos. Esta película estaba nos paneis publicitarios das grandes cidades. Fixemos unha campaña enorme o primeiro fin de semana, confiando tamén no boca a boca. O Boca a boca é a máis grande publicidade. O máis impresionante foi que nas salas de cinema das grandes distribuidoras americanas non entraba o cine galego. A Esmorga entrou, primeor, nunha sala pequena, que houbo que cambiar por una máis grande, acabando por ser proxectada na sala principal. O curioso é que ao final a xente aplaudía. O noso cinema pode competir con calquera superprodución. Só temos que ter boas historias", afirmou o homenaxeado.
Vilar Díaz recordaba las historias que se contaban junto a la lareira en su infancia, historias que se grabaron en su mente y le despertaron el interés por seguir escuchándolas, ahora que se cuentan sin aquella lareira de antaño. Historias de la vida que luego inmortaliza con maestría al celuloide. Vilar recibió un diploma de agradecimiento por parte del IEV. En las butacas del público estaba su hermano y otros miembros de la familia, amigos de Barcelona, vecinos de Petín así como representantes de diversos sectores de la sociedad valdeorresa. Se proyectó un documental sobre la película Vilamor y a continuación la interpretación del Himno Galego por Martín Porto puso el broche final al acto, habiendo a continuación un vino valdeorrés para acabar la festiva y no menos emotiva jornada matinal.

UNED Ourense
Comunicación
Fotos: André Almeida y Susana Prieto.

