
OURENSE, 22 de febrero de 2025. Irene Vallejo Moreu, filóloga y escritora, fue investida Doctora Honoris Causa por la UNED en la mañana del viernes, 21 de febrero. En un acto solemne y brillante en el contenido de los discursos allí expuestos. La autora de El Infinito en un junco, recibió su título honorífico a propuesta de la Facultad de Filología de la UNED en una ceremonia presidida por el rector de la universidad, Ricardo Mairal. La escritora celebró el reconocimiento ensalzando la vocación social de la UNED, “que atiende la educación de quienes afrontan los mayores obstáculos y hace más hospitalario el estudio para todas esas personas, sea cual sea su condición o procedencia, sus circunstancias de vida o situaciones adversas”.
El rector de la UNED estuvo acompañado en la mesa presidencial por Abelardo de la Rosa, secretario de Estado de Educación; Cristina Aranda, consejera del Consejo Social de la UNED; Karen Vilacoba; vicerrectora de Relaciones Institucionales y Comunicación de la UNED, y Elena Maculan, secretaria general de la UNED. El padrino de la escritora, el catedrático de Filología Antonio Moreno Hernández, destacó que la obra de Vallejo “es, ante todo, una apelación a recuperar el espacio de la palabra sosegada frente al vértigo de la aceleración y de la inmediatez, una invitación a retornar a una lectura íntima y a la vez compartida, en la que subyace otro ingrediente fundamental de este humanismo de raigambre clásica que cultiva nuestra autora: un fuerte componente ético”.
El catedrático y padrino, Antonio Moreno, destacó que el trabajo de la doctora Vallejo es una invitación para recuperar la lectura íntima y compartida.
Moreno señaló que el trabajo de Vallejo es una defensa del espacio de la palabra sosegada frente a la aceleración y la inmediatez de la era actual, y una invitación a recuperar la lectura íntima y compartida, al tiempo que ha incidido en su fuerte componente ético, al promover valores como la democracia, la convivencia y el compromiso con el bien común. Características que conforman un perfil propio, hoy reconocido a través del doctorado honoris causa, que “en poco tiempo ha situado a esta escritora aragonesa en primer plano en el panorama cultural español e internacional y que se conforma en torno a lo que podríamos llamar un Humanismo de raigambre clásica, una corriente con una larga tradición en los estudios filológicos y literarios que ha contribuido a moldear, en este caso, una manera de escribir que es también, en cierto modo, una manera de sentir y de estar en el mundo”.
Irene Vallejo tildó de felices a quienes topan con buenos maestros, en un discurso muy aplaudido por el frescor con el que fue ideado por la reconocida escritora y también doctora en Filología Clásica.
Guiar, conducir, sacar algo de alguien
Irene Vallejo defendió la educación pública: "Quien soy –la mujer, la escritora, la ciudadana– es fruto de la educación pública. No hay formación que no sea a la vez transformación. Creo que nada de lo que podamos lograr es solo mérito nuestro. De Platón y Protágoras aprendí que ninguno de nosotros se basta a sí mismo. Somos indigentes y estamos necesitados de muchas cosas. Lo diré con las exquisitas palabras de Emilio Lledó, en su ensayo Sobre la educación: 'La negación de la autarquía es, en el fondo, el motor de la solidaridad, de la problemática y apasionante sociabilidad: búsqueda de equilibrio, necesidad de dar y recibir ayuda. En la raíz de la palabra educación está un verbo latino que significa guiar, conducir; pero también sacar algo de alguien: guiar pues y desarrollar lo que yace en el fondo originario de cada naturaleza, que es dinamismo, posibilidad, evolución, progreso. Por ello es esencial la defensa de una escuela pública que haga desaparecer las azarosas e injustas diferencias que necesariamente impone la sociedad”.
La homenajeada destacó que a las personas "se las recuerda por las palabras que han dicho y las historias que han contado, mucho más que por su estatura, el trazado de sus ojos o el color de su pelo". En su aplaudido discurso, Vallejo Moreu indicó también "felices quienes topan con buenos maestros, aunque sea una sola vez en la vida: ya no habrá vuelta atrás". La nueva doctora Honoris Causa por la UNED defendió igualmente a los autores clásicos: "Muchas voces dicen que Tucídides y Tácito, Heródoto y Eurípides tal vez pertenecen a un hábitat de viejas estanterías polvorientas. Yo creo que los clásicos no son modelos, son surcos. Con la azada del pensamiento araron la tierra, la dejaron roturada para nosotros. Sembramos en esos surcos. Leer la literatura del pasado no es una labor pasiva, sino creativa. Nuevas ideas brotan del mismo suelo, otras estrofas de agua corren por los cauces de los milenarios ríos. Como quiere la etimología, la cultura es cultivo. El pasado no es un museo de figuras de cera ni un cementerio. Es territorio fértil". Por eso le parece "revolucionario que el conocimiento del pasado nos pertenezca a todos. Es audaz entablar diálogos con las mejores mentes de todos los tiempos".
Aspecto del salón que lleva el nombre del catedrático Emilio Lledó, quien también estuvo presente en esta importante cita académica de la UNED en la festividad de Santo Tomás de Aquino.
Y así celebró que la UNED tenga en previsión poner en marcha un Grado de Estudios de la Antigüedad. "Quiero celebrarlo en esta sala que lleva el nombre de Emilio Lledó, con otra de sus inapelables maravillas: 'Los errores de una sociedad cuyos negocios y pragmatismos lleva a convertirnos en animales de consumo, sin otros ideales que aquellos que acaban consumiendo al consumidor. Porque dentro de las Humanidades, la Historia de la Literatura, por poner otro ejemplo, nos brinda la posibilidad de enriquecernos con lenguajes distintos del monótono y repetido que tenemos con nosotros mismos, con nuestras inmediatas y concretas preocupaciones, y llevarnos a dialogar con otras voces que siguen vivas en el ancho territorio de los libros”.
Mostró Irene Vallejo toda su admiración, al maestro Lledó. "En su reciente libro Secreto y pasión de la literatura, escribe Juan Cruz, que fue su alumno durante sus años en la Universidad de La Laguna: 'Sin maestros así, la vida sería un erial de silencio y de arrogancia”.
La nueva doctora Honoris Causa tuvo tres abuelos que, dijo, "también creían, como el profesorado de la UNED, que la educación debía llegar a los rincones más recónditos. Algunas personas tienden a reducir el sentido de estas peripecias humanas a la rentabilidad laboral futura. Dejaré responder a uno de esos superfluos y obsoletos clásicos grecolatinos, Plutarco, en Sobre la educación de los hijos: 'Un día un hombre le preguntó a Aristipo de Cirene, discípulo del célebre filósofo Sócrates, cuánto le cobraría por educar a su hijo. Al escuchar la suma que le pedía Aristipo, el padre, indignado por la respuesta, contestó que por ese precio se compraba un esclavo. Entonces, dijo el filósofo, tendrás dos esclavos: tu hijo y el que compres”.
El público saboreaba las palabras pronunciadas por Irene Vallejo con la dulzura que la caracteriza. Y volvió a los clásicos: Lo dijo Plutarco: la escuela es una filial de ese fuego que cobijó los primeros cuentos y las preguntas precoces. La palabra ‘escuela’ viene del griego scholé, que significa ‘ocio’. Los griegos pensaban que las horas de estudio son tiempo de recreo para uno mismo, frente al trabajo, que te pone al servicio de un amo o del dinero. La escuela nos permite escapar a la esfera
del puro sobrevivir para adentrarnos en la del vivir. Aristóteles escribió: 'En el principio de toda buena acción, está el ocio', o sea, la educación y la cultura". Y trajo también a Sócrates, "un gran ocioso del pensamiento. Merodeaba por el ágora y las calles, tratando de convencer a los atenienses para que interrumpieran sus tareas y se demorasen en conversaciones. Veía en la amistad, el diálogo entre el maestro y sus discípulos y la discusión intelectual actividades hermanas, la médula de la libertad. Cubiertas las necesidades básicas de la vida, la siguiente conquista social es el aprendizaje y el saber. La palabra studium significaba afición, afán, empeño, cuidado. Y a las aulas de primaria las llamaron ludi, juego. Todos estos términos apuntan al léxico de la actividad apasionante, la afición y el juego. Esta es la lección de los antiguos: la escuela, aunque sea obligatoria, nos hace libres".
Logos y aletheia
El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, destacó que "la ignorancia ata, la cultura libera. Educarse es un derecho humano llave, porque da acceso a los demás derechos. La cultura libera. Si hubiera que elegir un símbolo de ella, sería el libro. El libro está ligado al avance de la cultura, nos da una visión unificadora de visiones del universo. Los libros son compañeros de vida, nos guían". Añadió que el libro "también necesita de la verdad, el logos necesita la aletheia y los libros se tienen que convertir en guías de la verdad".
Abelardo de la Rosa defendió que los libros tienen que ser guías de la verdad y que educarse es un derecho clave para acceder a otros derechos..
Ricardo Mairal Usón, en su discurso de cierre, puso de manifiesto que "Irene Vallejo ostenta los valores de la ciencia y sociales" y el rector quiso que su discurso fuese "un canto a las ciencias humanas en un momento en el que el mundo las necesita", dejando claro que La UNED "está y estará para las personas en contextos de mayor dificultad. La igualdad de oportunidades es un principio irrenunciable. Este nombramiento constituye un ornato sin igualdad dentro de nuestro claustro al que aporta luminosidad especial .Su triunfo la precede, doctora Vallejo. El infinito en un junco, con 40 ediciones, es un canto al libro. Celebrar la eternidad del libro en medio de todos los peligros. Mis palabras quisiera que fueran canto a las ciencias humanas. Nuestro mundo está fragmentado y herido, y ahora más que nunca, necesita moderación, templanza, mesura". 
Ricardo Mairal animó a leer y a elevar la palabra en un mundo donde hay muros, de hecho que la palabra lleve la concordia a todas partes.
El rector de la UNED pidió ser capaces de construir una sociedad más humana. "La esperanza es la pasión por lo posible. En esta sociedad hiperventilada resultan reparadoras las alianzas por la paz, el respeto" así como la invitación a la hospitalidad y al diálogo". Animó a "replantearnos el modelo de sociedad que se necesita" al tiempo que hizo hincapié en señalar que "corresponde no ceder a las presiones extremas, sino preferir pactos y la conversación, sin olvidar la amabilidad del talante educado. Asistimos a la imposición de una doctrina que avala la seudociencia" y el peligro de que los jóvenes puedan abandonar la lectura. Ricardo Mairal afirmó que, frente al oscurantismo, a la falsedad y a la falta de rigor, "las ideas, que maduran con lentitud, son las que transforman el mundo". Pidió el rector "más tiempo para leer, para conversar, un tiempo que nos devuelva la creatividad. Debemos alzar la palabra en un mundo de muros, apelar a la concordia con la palabra".
La solemne ceremonia académica contó con la imprescindible colaboración del Coro de la UNED, que animó los interludios y, como detalle simpático, ante el atril donde Irene vallejo pronunció su discurso, había una decoración vegetal a base de juncos. La UNED cuidó el detalle. La autora y nueva doctora Honoris Causa, dejó su firma en el Libro de Visitas de la UNED, al igual que hizo también le secretario de Estado de Educación.
A este acto, como sucede en las citas más solemnes de la UNED, está siempre representada UNED Ourense en la persoa de su director, Jesús Manuel García Díaz, quien ostenta la representación institucional del Rector de nuestra Universidad en la provincia de Ourense.
Jesús Manuel García felicitó a Irene Vallejo en esta jornada tan especial para ella, al recibir el doctorado Honoris Causa, por la UNED en un acto lleno de solemnidad.

UNED Ourense
Comunicación
Fotos: Laura Hurtado

