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El "palacio para Dios" que don Evaristo buscaba en O Carballiño echando mano del arquitecto Antonio Palacios

8 de octubre de 2021

Felipe Senén resaltó en las Jornadas de la UNED que "pocos monumentos ofrecen tanta documentación: memoria, planos, bocetos, dibujos, fotografías, cartas del arquitecto repartidas entre la parroquia, la familia del constructor, copias y algunos dibujos y documentos que guarda servidor" como el templo de A Veracruz.

 OURENSE, 8 de octubre de 2021.-Felipe Senén López Gómez habló del monumento más representativo de O Carballiño y uno de los del siglo XX, o sea, el Templo de la Veracruz. "Eso mismo pretendía su arquitecto, Antonio Palacios Ramilo (1874-1945). Un templo para un tiempo y para una encrucijada, donde venerar un Lignum Crucis... en realidad O Carballiño tiene dos relicarios de la misma hechura franciscana, pero ese es otro capítulo", señaló el ponente en la UNED.

Simbolismo de bases teosóficos: realismo mágico

Antonio Palacios, señaló el ponente, tenía viejos amigos en el Ourense de la Xeración Nós, a los que conocía de las tertulias madrileñas del café de la Granja de El Henar. También los tenía entre los canónigos de la Catedral de Ourense, esa fortaleza que concilia todos los estilos y donde la barroca capilla del Cristo ofrece aromas orientales, los que tanto alentaban a Risco. Y el sentir del influyente Vicente Risco, maestro de maestros, su filosofía, o mejor teosofía se fundamentaba en el espíritu, en el que se circunscriben tradiciones, creaciones, relaciones que dibujan éticas y estéticas, la cultura de un pueblo, la que cada individuo lleva puesta y sirve para identificarlo a un grupo. Asuntos aprendidos por el ourensano en las tertulias de la Marquesa de Atalaya Bermeja, Angelita Varela y del clérigo e intelectual Antonio Rey Soto, conocedores y difusores de la teósofa Helena Petrova Blavatsky...". Algo semejante, continúa el ponente, "acontecía en los parladoiros pontevedreses de los Pintos Fonseca: grupos en los que se valoraba el estudio de las civilizaciones, el orientalismo, los orígenes como fuente de la originalidad, la simbología y dentro de ella esos principios que unen el cabo de la vida con el de la muerte, la cosmogonía. Sentimiento fondamente exótico, modernista que alentaba también el realismo mágico de Antonio Palacios, como de otros arquitectos tan propicios a los sentimientos teosóficos, cuando no masónicos. Diferencia, distinción frente uniformización, unidad en la diversidad que eso es lo que significa universal y universidad". La Veracruz, Summa de los saberes y ansias arquitectónicas de Antonio Palacios

"Así que don Luciano Evaristo Vaamonde de la Finca (1880 Moreiras, Ourense-1961 Carballiño), el párroco de O Carballiño, de 1930 a 1961 -en aquellos años de posguerra, los que con el miedo y con la dictadura hicieron girar libertades- busca el mejor arquitecto para un “Palacio para Dios”, pues la vieja parroquial resulta pequeña para los feligreses. Y todos lo llevan al porriñés que triunfa en el Madrid modernista, Antonio Palacios: desde el obispado a los ingenieros de las obras del ferrocarril, hasta las estanqueras del Hotel Carlos. Pues el hermano mayor del arquitecto, Jesús, ingeniero, en 1896 frecuentaba la villa por el encargo de un primero plan urbanístico que no llegaría a realizarse. Así que aprovechan unos de aquellos veranos en que el arquitecto revisa obras en Panxón y en Vigo para contárselo y accede enseguida. Pues la idea ya la tenía pergeñada para el templo de la Visitación de las Salesas Reales en la Guía de Vigo, donde la torre, erguida al cielo, sería como un faro, como un gran crucero, siguiendo pautas vaticanas de entonces: el triunfo de la cruz en una Europa dividida. Proyecto que no fue y que se complementaba en O Carballiño con un complejo espiritual que vinculaba el templo con un hotel. Se comenzaría por el templo", manifestó López Gómez. "Tanto las memorias de don Evaristo como la del arquitecto se empiezan laudando a Cristo y a la Cruz. El arquitecto pone un significativo Hoc Sign el vincis y don Evaristo su jaculatoria preferida y te detiene, Sagrado Corazón de Jesús en os confío. 

Un templo-crucero en la encrucijada y una trinidad: promotor, constructor y arquitecto

En su intervención en las Jornadas organizadas por la UNED, Felipe Senén contó que el arquitecto "busca y encuentra el lugar, la cuota más alta en la topografía de la villa, las eras de la Escalera de la Carpaceira.... y alrededor de ella trama una propuesta urbanística en función de un eje: la estación del ferrocarril y el Ayuntamiento y en el centro, la Veracruz. Ese sería el `nuevo Carballiño que la Veracruz creará´, glorietas, con sus grandes avenidas, edificios en ritmos...".  Prosigue el ponente señalando que en la Navidad de 1943 Antonio Palacios "presenta gratuitamente los planos y primeros bocetos: El Templo de la Veracruz de O Carballiño y el Hostal del Peregrino, intercambia ideas e involucra en el proyecto al constructor Adolfo Otero Landeiro y al párroco don Evaristo. Así que el 20 de junio con solemnidad nacionalcatolicista se pone la primera piedra. Acto en el que se gastaron más de una docena de miles de pesetas que se tenían ahorradas para iniciar las obras". Ya en el verano del año siguiente, 1943, el arquitecto pasará días en el Carballiño, "entre el encofrado de madera, piedra bruta y arcos que en la cabecera del templo quieren apuntar al cielo. Habla con los obreros, los aconseja con dibujos y hace pruebas para que queden como modelo respeto al suelo de recortes de loseta, la cubierta, elige tipos de piedra y escoge la de las canteras inmediatas de A Pena. Le da la enhorabuena al constructor y canteros por entender su idea". En agosto de 1945 "don Evaristo y Otero visitan a Palacios en el Cuarto de no estar, el taller de 2x2 metros de su pequeña casa madrileña del Plantío. Reciben apuntes y bocetos. Aprovechan también la estancia en la capital para buscar ayudas, le hacen entregar al dictador a memoria de las obras... no hubo respuesta. Sigue con el arquitecto una correspondencia muy intensa, intercambio de ideas y fotografías. En octubre se agrava la enfermedad del arquitecto que muere el día 27. Sobreviene la crisis, los ingenieros, amigos y alumnos de Palacios que participan en las obras del ferrocarril, entre ellos el carballinés, Marcelino Enríquez Parrondo, Roberto Canales de Agustina y el arquitecto Alex alientan a los promotores del templo. El arquitecto Robustiano Fernández Cochón vigila las obras. Y en 1948 el aparejador Rafael Jorreto Calpe se pone al frente de ellas con la supervisión del arquitecto ourensano Conde Hidalgo". 

Explica el ponente que debido a la construcción de embalses escasea el hormigón, "asunto que facilita el alcalde Julio Rasilla encargado de suministrar de cemento a las obras públicas...pero como por milagro -que don Evaristo interpreta por intercesión del jesuita Francisco de Garate, enfermero en el colegio jesuítico de Camposancos, portero de Deusto- todo se va consiguiendo. El Congreso Eucarístico de Barcelona, en marzo de 1952, enciende el fervor y el 17 de septiembre, se consagra el templo".

Construcción documentada por bocetos, planos, memorias del constructor y del párroco

Dice Felipe Senén que "pese a lo que se vino diciendo de esa obra póstuma del arquitecto, pocos monumentos ofrecen tanta documentación: memoria, planos, bocetos, dibujos, fotografías, cartas del arquitecto repartidos entre la parroquia, la familia del constructor, copias y algunos dibujos y documentos que guarda servidor. A lo que hay que sumar la memoria, día a día del párroco y aun más los testimonios escritos y publicados por Adolfo Otero Cerdeira, el hijo de Otero Landeiro, chico aquel criado entre las piedras, las grúas, los canteros y los mismos consejos de Palacios, en el libro Santuario de la Veracruz de San Cibrán de O Carballiño (2004). Adolfo Otero, Cerdeira era el cantero que seguía haciendo bailar las piedras eso mismo me demostró en la Cabanelas que tanto quería, saber y bonhomía que transmitió y siguen sus hermanos y hijos". Obra de la constancia, del saber gallego, de la pasión de la Esperanza adobada con iniciativas pro templo de la Veracruz y muletillas como limosna para el templo de la Veracruz, entre plegarias, animaban a que el templo se fuera irguiendo, poco a poco. Un día de San Cibrao en 1956 fallecido el constructor, mas siguieron sus hijos. Y el 12 de julio de 1957 se puso la última piedra del almenado de la torre. La estructura del templo estaba finalizada. El 18 de abril de 1961 falleció don Evaristo. En lo sucesivo, el desbarajuste urbanístico y la ignorancia". 

Estamos ante una arquitectura, explica el conferenciante, "que unifica una trinidad de intereses del arquitecto: las piedras, osamenta de Galicia/ el saber de los artesanos canteros/ las arquitecturas históricas de Galicia. Para recrear con eso un estilo propio, expresionista desde el brutalismo, hasta la delicadeza de la viruta, dentro de un modernismo final, ecléctico, de espíritu panceltista occidental atlántico: el megalitismo, las cruces aureoladas, las torres, el espíritu gótico europeo, lo que chocaba con la esencial funcionalidad, los nuevos materiales y técnicas constructivas del Movimiento Moderno. Alguien dijo que el templo de la Veracruz es la última catedral de piedra”.

La carga simbólica, la lección de saber arquitectónicos y artesanos 

Señala Felipe Senén que la Veracruz carballinesa es "obra que pretende insuflarse de espíritu en fondo y forma, cargada de simbolismo, dividida en planta en tres partes, a distintos niveles, como una ascesis: la primera la torre con su entrada cubierta, siguiendo tradiciones de los pórticos y contrapórticos; la segunda era el atrio interior donde iría la sacristía y el baptisterio, separado de la rotonda circular-altar- deambulatorio por un gran arco parabólico (tres puntos diferentes y un suelo arco verdadero) donde las dovelas serían doce santos gallegos y que acabaron siendo, acertadamente los doce apóstoles y Cristo en la clave. Figuras labradas in situ y “en románico”, sacadas de esmaltes, por un mocito de O Irixo, de boina, pana y zuecos, Jesús Saavedra, santero dedicado a labrar santos para panteones. Don Evaristo le daba unas estampitas con los modelos de Apóstoles, el constructor los dibujaba a su imagen y semejanza de popular solemnidad y he ahí el resultado. Decía Chamoso que “el cantero gallego hace románico como el gusano de la seda hace la seda”. Iglesia a la que se accedía a cada una de estas partes por escalones, (subiré al altar de Dios), buscando la luz que se concentraba bajo la gran cúpula erguida sobre ocho gigantescas columnas ochavadas, inspiradas en la orden gallega, la de los varales de los cruceros y solanas. Recordará así, en el corazón del templo a las víctimas de Oseira de 1919, tiroteadas cuando defendían el baldaquino. En el frente, el deambulatorio, estilizando el de los templos cistercienses, Oseira, Melón... Aquí las columnas son de una pieza, una de ellas sufrió un golpe en la misma construcción y se remendó tan hábilmente que hoy es una lección de cantería. Girola alrededor de la reliquia del lignun-crucis que iría colocada en una cruz diseñada por Palacios, obra de orfebre, recreando sobre el barroco de placas, compostelano, como reforzando ese homenaje al Dios Geómetra del universo.... Idea que se dejó para poner un esbelto y bien oportuno Cristo, obra del escultor compostelano Aldrey, autor de varias otras imágenes del templo, como el San Cibrao de Cartago. Patrón con capilla presidida por una gran celosía en arco de herradura, al lado de la que sería capilla de la Inmaculada, por el contrario, esta sin celosía central, paramento para lo cual se pretendía una pintura mural, quizás solucionada como en Panxón, en arco de vidrio".

El conferenciante añadió que Otero Pedrayo "exaltaba el arte de Palacios, esa torre de la Veracruz que otea horizontes. José Calviño, delegado de La Noche, de La Región, colaborador en las páginas parroquias de El Ambiente, pese a no estar tan apegado a la religión como sus “hermanos” galleguistas, dejó crónicas muy expresivas sobre aquellos días y obras de un arquitecto “de la raza” que firmaba los presupuestos éticos y estéticos de un Nós para los que la originalidad radica en los orígenes". "A propuesta e informada por quien esto escribe, la Veracruz de O Carballiño fue declarada Bien de Interés Cultural de Galicia con la categoría de Monumento por Decreto 285/1955 de 5 de Octubre , siendo director general de Patrimonio Histórico de la Xunta de Galicia Angel Sicart. En la Veracruz calma nuestra particular y colectiva historia parroquial, parte de muchos, de algunos que, gracias a Dios, seguimos siendo para seguirla contando".

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